nostalgia

La Nostalgia como el mejor aliado para el Marketing.

Como especie, la humanidad se caracteriza y diferencia del resto de los seres por dos elementos básicos: la razón y las emociones. Conceptos que se contraponen, según el reconocido neurólogo Donald Calne, cuando el raciocinio nos lleva a la conclusión de cuestiones; mientras que las emociones nos llevan a la acción inconsciente.

Es así como los sentimientos, producto de nuestras emociones básicas, resultan ser los mejores aliados para el marketing.

Una campaña siempre será más exitosa si logra tocarnos hasta el fondo de nuestro Sistema Límbico (aww).

Si nos preguntaran cuál es la emoción que predomina en las campañas publicitarias de los últimos 10 años probablemente responderíamos con emociones positivas como felicidad, amor, amistad y otras tetadas nivel Paulo Cohelo. Sin embargo, gracias a Dios, la realidad es distinta. Las emociones que en verdad están moviendo a los nuevos mercados son más profundas, ominosas e interesantes. El escándalo, el miedo y sobre todo la nostalgia son los conceptos que ponen en acción a los nuevos consumidores.

Nunca olvidemos al pionero de inteligencia emocional Daniel Goleman cuando nos dice que “…El cerebro emocional responde a un evento más rápidamente que el cerebro pensante.” Las emociones ambiguas, como la nostalgia, tienen el gran plus: su parte negativa activa nuestro instinto de supervivencia mientras la positiva nos da una posible solución, esperanza o distracción. Nos ponen en acción de inmediato.

No suena tan efectivo, de hecho suena algo perverso, pero la verdad es que utilizar lo negativo/neutro en los mensajes masivos es sólo un reflejo de los problemas a los que se enfrenta nuestra civilización.

Las pruebas están en todas partes, le hemos dado la espalda al futuro, aferrándonos a aquellos viejos buenos tiempos.

Pero ¿Por qué mover a la gente a través de la nostalgia?

Muy simple. Porque el futuro de nuestro planeta es más incierto que nunca.

Somos las primera generación que podría tener los días contados. El calentamiento global, desastres naturales, crisis energética, hambruna, pandemias, mega desastres naturales y otros problemas más han matado nuestra ilusión sobre el futuro. No más “Súper Sónicos”, “Star Wars” o “Volver al Futuro”, lo nuestro es “El Día Después de Mañana”, “2012” y “Guerra Mundial Z”.

Lo que nos queda es aferrarnos. Nos aferramos a la moda, hemos repasado todas las décadas una y otra vez: gafas de los 50’s y 70’s, tenis y gorras de los 90’s, sombreros de los 30’s y casi todo lo demás de los 80’s. A los carros con el regreso de clásicos como la “combi” de Volks Wagen y los diseños e interiores retro de Fiat y Mini Cooper. Instagram, videojuegos en versión arcade, cámaras polaroid, versiones en vinilo de álbumes contemporáneos, bicicletas de los 60, relojes Casio, salvavidas en forma de flamencos y ¡hasta al maldito flipy de Gamesa!

Como consumidores ya no queremos comprar viajes al futuro, queremos viajar al pasado donde el futuro era brillante, pacífico, libre y derrochador.

Pero como marketeros y comunicadores, nos queda la tarea de producir y reproducir mensajes que si bien pueden aprovechar la nostalgia como herramienta, también ofrezcan soluciones e inspiren al cambio.

Por Iván Zarazúa

De Be Original

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