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Calaveras Literarias: creatividad lingüística.

La temporada de Día de Muertos es un fecha que sin duda, causa polémica y nostalgia.

Por un lado polémica pues tenemos el eterno dilema de si como mexicanos debemos celebrar “Halloween” o Día de Muertos; en mi opinión, se pueden celebrar las dos sin que estén peleadas la una con la otra.

Bajo el desgastado argumento de evitar las costumbres yankees algunos usuarios de redes sociales protestan su inconformidad por ésta fiesta gringa. La realidad es que ni el Halloween ni el Día de Muertos se festejan a través de redes sociales, sino en la vida real. Además, si siguiéramos al pie de la letra ésta premisa, habría un montón de festejos que evitaríamos, como el St. Patrick’s Day o simplemente Navidad.

Nosotros como buenos fanáticos de ésta aldea global llamada internet; no nos metemos en broncas y dejamos que cada quien festeje lo que quiera. ¿Por qué? Pues simplemente porque como buenos mexicanos, nos encanta la fiesta y cualquier pretexto es bueno para hacerla, tal es el caso de la fiesta de Halloween, que la neta, nada más la agarramos para juntarnos a convivir y disfrazarnos bien chido.

Y por otro lado recordamos a los que ya no están, les ponemos su altar con todo lo que les gustaba y festejamos que regresan a visitarnos. La tradición de Día de Muertos, seguirá celebrándose porque nos gusta recordar a nuestros difuntos mientras pasamos un rato en familia con chocolatito caliente y pansito de muerto.

En fin, después de nuestra breve opinión, queremos retomar, como buenos creativos una pequeña parte de la tradición de Día de Muertos; la Calavera Literaria.

Y es que sin duda, es de los elementos básicos de nuestra fiesta porque volviendo al tema de ser mexicanos; nos encanta burlarnos de todo y la muerte no es excepción. Para muestra estas divertidas creaciones literarias, que casi siempre se le escriben con cariño o a veces recelo a las personas que ya no están y a las que siguen vivas.

Antiguamente conocidos como panteones, estos versos nacieron en el siglo XIX a modo de epitafio burlesco y con el objetivo de expresar ideas o sentimientos que en otras situaciones son difíciles de compartir. Las primeras calaveras literarias fueron publicadas en 1849, en el periódico El Socialista de Guadalajara.

La mayoría van acompañadas de dibujos con el nombre La Catrina o Calavera Garbancera, figura femenina creada por José Guadalupe Posada y bautizada por el muralista Diego Rivera.

Las calaveras literarias son sin duda uno de los procesos creativos más interesantes que tienen los mexicanos. ¿Se acuerdan de los concursos de primaria? Hay gente que año con año participa en este tipo de concursos en homenaje a éste arte lingüístico.

En fin, son tantos los elementos de esta bonita tradición, que difícilmente le ganará a cualquier otra, venga de donde venga. Disfrutemos de ella y sobre todo de usar de una forma tan creativa nuestro hermoso lenguaje.

Texto: Victoria Piedra López

@vpiedra_lopez

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